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martes, 18 de junio de 2013

Un paso atrás


Así como algunos pintores utilizan la técnica de sostener el dedo pulgar de forma vertical para hacer un comparativo entre lo que están plasmando en un lienzo y las medidas relativas de cada pincelada. De la misma manera es que hay que darse un tiempo para dar un paso atrás y recapacitar, reagruparse y reunir fuerzas nuevas para retomar una misión.

Es importante entender que un gran porcentaje de la resolución de un problema está dictado por el planteamiento que hacemos del mismo. Es decir, la perspectiva que tenemos de una situación dicta gran parte el método de solución o la herramienta que usaremos para sortear ese problema. Por ejemplo, en el mundo del ateísmo existen muchas y diversas opiniones. En un extremo están los que son militantes y absolutistas, que declaran y vociferan a diestra y siniestra que todo esta mal y que ésta es una vida que se debe llevar como una guerra en contra de los creyentes y en el otro extremo están los ultra moderados; o bien debería llamarles insípidos pues su aversión con cualquier tipo o forma de conflicto les provoca esconder la cabeza y demás extremidades dentro del caparazón.

Lo más curioso, es que de forma general somos propensos a preferir estar entre personas que concuerdan con nuestros puntos de vista o forma de pensar y es precisamente eso lo que nos hace propensos a una ceguera relativa o sesgo e nuestra opinión. Es decir, sólo basta con poner atención en muchos de los blogs y demás fuentes de información que hay sobre el tema del ateísmo. No pasa mucho tiempo antes de que los artículos comiencen a llevar una tónica en donde ya no se está retando al lector o audiencia en general a seguir cuestionando lo que lee o percibe. Pronto nos encontramos que se trata de seguir convenciendo a los que ya están convencidos en primer lugar.

Este efecto no es exclusivo de los ateos en lo absoluto; es simplemente una condición humana y cultural. Tenemos el caso de todos los apologístas, quienes estudian formas distintas para argumentar y fundamentar aquello que ya creen, lo que, desde ese punto de vista lo convierte en un acto ocioso. Es decir, no toman esos cursos de apología de su propio credo con el objetivo de que lo que les expliquen ahí tenga el mínimo de los sentidos y la más pobre de las congruencias.

Pero ello no quiere decir que debamos mantener el estatus quo; por el contrario, siempre hay que tomarnos un tiempo de reflexión. En mi caso, éste estado reflexivo inició cuando estaba haciendo una pequeña investigación que tiene que ver con todos los monumentos, crucifijos, altares e incluso hasta estructuras más grandes que han invadido la vía pública y que se han escondido por décadas bajo nuestras narices, ayudadas con el permisivo velo de la cultura y la costumbre.

Comencé a cuestionarme sobre la argumentación que quería hacer con respecto de las personas que construyen estos altares y demás objetos, de manera clandestina y en muchos casos por encima de los reglamentos de parques y jardines del municipio en donde los ponen. Todo con el pretexto de conmemorar una muerte. Mi conflicto, en particular, fue el darme cuenta de que no estaba siendo, probablemente, suficientemente empático con una persona que pierde a un ser amado en plena vía pública y decide dejar un recordatorio en ese lugar. A caso lo que me molesta es que sea una cruz o que se falte a las reglamentaciones de la sociedad. En el primer caso entonces sería válido que una persona ponga, digamos una piedrota en ese lugar.
¿Eso lo hace más tolerable?
¿Qué pasa si mejor pone un metro cuadrado de hermosas rosas?
...Eso está dentro de los lineamientos.

¿Es la vía pública, un lugar para usurpar con cualquier tipo de construcción de la que no nos haremos responsables después?

¿Qué haría yo si me ocurriera lo mismo y no pudiera pasar nunca más por ese mismo camellón de ese municipio sin ser asaltado por la memoria de un ser querido que murió ahí mismo?

¿Porqué se hacen de la vista gorda las autoridades?

¿Porqué si quitan estatuas y esculturas clandestinas pero no quitan un altar de 1 metro?
¿Son los anteriores argumentaciones de sentimientos?
¿Qué hay de los derechos de los demás?
En fin, demasiadas preguntas sin una respuesta sincera de mi parte. Pero, más importante aún, qué otras cosas podríamos estar pasando por alto en la comunidad atea, en nuestra pequeña burbuja. ¿Que tal que las cosas no son como se ven desde "mi pequeño mundito".

En otras palabras, si bien la gente que cree en religión o deidades, en su mayoría son por consecuencia de adoctrinamiento cultural. Y cuando abandonan su religión, no lo hacen porque la evolución les convence o incluso porque el método científico ya lo comprenden; más bien lo hacen porque el número de conflictos que les causa su forma de vivir a través de la religión cesa de tener un apego con la realidad y ellos se percatan de esto. Y con lo anterior no quiere decir, en lo más mínimo que se conviertan, por defecto, en ateos completamente entrenados en el escepticismo; más bien realmente concluye en que esas personas se vuelven parte del club de religiones potpourri, donde tiene el mismo valor poner a San Antonio de cabeza que utilizar la luz filtrada por "cuarzos mágicos" para llenar de energías positivas una habitación, que llenar botellas con agua para evitar envidias o usar ropa interior de color rojo para la buena suerte. Ah, claro que todo es permisible porque todo está ponderado con aquella simplista idea de: ¿Qué hay que perder?

Mi punto a discusión ha sido, durante mucho tiempo ya, precisamente que hay todo que perder y que el anterior, no es que el más flagrante argumento por ignorancia y que tiene sumido a este país pues el conflicto es filosófico, práctico, cultural, sentimental y de congruencia.

El escribir para este amado blog implica investigar e informarme lo mejor que puedo para poder desarrollar los temas y eso causa que, de pronto, los conflictos se vean mas cercanos que lo que realmente pudieran estar. Buscar testimonios, bibliografías y artículos relacionados me comenzaron a generar la sospecha de que la situación estaba mas desesperada de lo que yo opinaba. Algunas opiniones en muchos otros blogs dan la impresión de que todo va mal y que la única solución es claudicar o simplemente pelear todas las batallas y eso es muy poco eficiente. Otros blogs parecen estar conformes con dedicar un poco de tiempo o espacio en algún artículo solo para mencionar por quincuagésima vez que odian a la Iglesia católica o que siguen sin poder entender y aun mantienen la sorpresa de cómo los creyentes pueden creer en esas cosas y mejor se dedican al escepticismo que por cierto no aplican en ellos mismos y terminan avalando cosas realmente atroces. Todo como si el tema del ateísmo no tuviera un impacto social real y una cantidad de ángulos y aristas en el quehacer diario de la vida de la sociedad.

Será a caso que eso justifica a que, de pronto, en foros de ateos a nivel nacional o regional los temas que  predominan  temas sobre las mentiras de la homeopatía o el orígen del universo o bien pasan al otro lado del espectro en donde cada conferencia se torna en una discusión para verdaderos doctores en filosofía que termina por ser una danza de apareamiento entre "aves humanas" que se preocupan más por demostrar su nivel de prominencia que en si en causar que el mensaje sea entendido por la mayor parte de la audiencia.

¿Qué a caso no nos percatamos qué tan engranada esta la religión y sus privilegios y la gente cautiva que cuelga de ella aun tienen las riendas fuertemente agarradas de nuestros gobiernos y sociedad?

Debemos darnos cuenta poco a poco que la religión es una parte crucial aun de nuestra cultura y que incluso aun nuestro Himno Nacional menciona que el destino de nuestra Patria está escrito por el mismo dedo de un dios corrupto, vengativo, ausente e inexistente.

Luego cosas como la siguiente no es de mucha sorpresa:

Alcaldesa de Monterrey: Entrega llaves de la ciudad a "Jesucristo"

Me había apartado del activismo ateo solo para poder conseguir una perspectiva que me permita saber cuanto falta y cuanto se ha hecho. Hoy veo, con preocupación e ímpetu, que falta muchísimo por hacer y organizar y que a partir de hoy, un paso atrás...
Ni para tomar impulso!

miércoles, 28 de marzo de 2012

El incrédulo

¿Te has puesto a pensar cómo es que sabes lo que sabes?
Claro, alguna vez alguien con algún nivel de autoridad te explicó lo que dices saber y de alguna forma esa explicación, escrita o hablada, tuvo el sentido suficiente y la coherencia necesaria para que tu cerebro la aceptara como válida. Otra opción es que tu conocimiento lo hayas generado por ti mismo a partir de experiencias personales, es decir conocimiento empírico; como cuando uno aprende que caerse y rasparse una rodilla duele mucho o la técnica de cómo andar en bicicleta. Pero, siendo honestos, cuántas veces te has topado con un cambio de paradigma que le de una vuelta por completo a todo lo que conoces o, al menos, te preciabas de conocer. Si la respuesta es ninguna vez, es muy probable que algo ande mal, terriblemente mal.

Todo inicia cuando somos muy pequeños. Siendo indefensos, estamos obligados a poner atención a cualquier figura de autoridad y a tratar de imitar lo que sea que esa figura haga; cómo mueven la boca y producen sonidos, cómo mueven las manos o las piernas para trasladarse de un lugar a otro, etc. Eso nos ha garantizado la supervivencia como especie por cientos de miles de años; no solamente a nosotros como especie humana pero en muchísimas otras especies de animales por millones de años.

Más aún, en animales sociales como el humano, también debemos incluir la influencia que ejerce en nosotros la sociedad en la que vivimos mientras nos desarrollamos e incluso después.  En los humanos, influyen tanto nuestros padres como la sociedad que nos rodea. Incluso, la sociedad influye más que nuestros padres en ciertas etapas y menos en otras.

En la naturaleza existen muchas estrategias de supervivencia y el aprendizaje por medio de nuestros padres solo es una de ellas. Sin embargo, esa estrategia de supervivencia tiene un problema y es precisamente que otorgamos de manera gratuita el rol de autoridad a quien se encarga de nosotros cuando estamos pequeños; otorgamos de manera completamente arbitraria un valor de verdad a todo lo que se nos enseña sólo porque nuestros padres y familiares nos lo dicen ellos. Otra forma de ver esta estrategia de supervivencia es que es suficientemente buena pero dista mucho de ser la óptima ya que mientras hacer caso a nuestros mayores nos hace mejores candidatos a permanecer vivos el tiempo suficiente como para hacernos independientes y propagar nuestros propios genes, esto también nos hace vulnerables a los mismos errores que cometen quienes cuidan de nosotros mientras somos pequeños.

El establecer una confianza ciega en la figura de autoridad por defacto que está enfrente implica supeditarse a las habilidades de supervicencia de esa misa figura. En otras palabras, si los padres tienen malas habilidades para sobrevivir en su entorno entonces el hijo mantiene menos oportunidades de permanecer vivo. Este mecanismo de supervivencia resulta ser cierto incluso hoy en día y también es compartido en muchísimas especies de otros animales que fundamentan su supervivencia en la mejora continua de habilidades que deben de ser aprendidas, como la cacería o encontrar fuentes de comida y agua.

Muy bien, pero entonces si regresamos a la pregunta inicial y reflexionamos por un momento cómo es que sabemos lo que decimos saber si es que hemos estado supeditados a esta estrategia imperfecta de aprendizaje; resulta obligada la pregunta siguiente: ¿Cómo saber si lo que decimos saber es cierto o no? Aquí es donde nuestra mente puede jugarnos charadas de un tamaño monumental, a nuestras espaldas y sin darnos cuenta.

Es decir, imaginemos cómo era la vida hace apenas 500 años. En esa época no era nada raro que la gente opinara que el sol sale por el horizonte por la mañana y se pone por el otro lado, justo al anochecer. Hoy en día sabemos (espero que al menos la mayoría) que eso es completamente falso e incluso lo tomamos, por sentido práctico del lenguaje, como un convencionalismo pero desde luego que sabemos que el sol nunca sale y nunca se pone a ninguna hora de ningún día. Es la misma tierra la que con su movimiento de rotación causa ese efecto visual.
-"Pero un momento... ¡visualmente el sol si sale y si se pone!
¿Cómo podríamos comprobar que lo que sabemos es verdad sin tener que, digamos, salir del planeta para mostrar esa nueva perspectiva exterior?
¿Porqué alguien, en su sano juicio, habría de dudar lo que a plena vista es evidente!?"

Es decir, recuerdo muchas explicaciones en la primaria donde la maestra coge una naranja para representar al sol y luego en la otra mano sostiene una manzana que representa nuestro planeta y... Bueno, la idea es clara. Pero, lo más probable es que ella recivió una explicación así a manos de su maestra y ella a su vez a manos de otra y así de manera consecutiva hasta llegar a... ¿Quién?
¿A caso no tendríamos opción de saber que el sol es una estrella de tamaño "mediocre" de 1.4 millones de kilómetros de diámetro si no pudiéramos salir del planeta para constatarlo?

Y qué decir de todo lo demás que tomamos como cierto y nos jactamos de saber como que nuestros padres son quien dicen ser y que "el gobierno es completamente incompetente" y a veces "exageradamente competente como para hacer conspiraciones masivas de control de poblaciones enteras". La televisión es claramente un aliado en esta nueva era de la información y todo lo que vemos en ella es cierto. ¿No?

¿Cómo saber que todos los anuncios de ungüentos tópicos para adelgazar y medicinas son correctas?
Algúnas medicinas son clasificadas como "medicinas alternativas" y el resto son sólo... "medicinas". Sin embargo nuestra amiga la televisión se empeña en mostrar que el extracto de la planta que crece de manera silvestre en las sierras de Oaxaca contiene más vitamina C que la que pudiera ingerir una tripulación de un porta aviones en un año. Además, evita que se caiga el cabello y logra hacer que crezca más en donde más hace falta y deja depilado en donde menos.

Nuestros maestros nos contaron historias del gran Imperio Azteca y lo "avanzados" que eran en su entendimiento del cosmos y sin embargo todo un imperio no fue capaz de sobreponerse a la impresión de unos cuantos españoles con armaduras y oxidados mosquetes con muy limitadas municiones; más de un millon de habitantes de la "gran Tenochtitlán" fueron vencidos por un puñado de balas.

Teorías de conspiración a manos de Carlos Salinas y cómo es que él sólito se llevó el dinero de la Nación y no existe forma alguna de encontrar cómplices, secuaces o al menos algún ridículo rastro de evidencia de algo que ya forma parte del conocimiento popular mexicano, y... no. Al parecer sólo nos quedamos con el mismo palmo de narices. Y ni qué mencionar el tan mentado complot de fraude electoral cuya evidencia es precisamente que no dejó evidencia alguna. ¿Acaso la "verdad" se ha convertido en mera cuestión de opinión o de esos que a diestra y siniestra prefieren quedar de acuerdo en que no hay acuerdo con nadie?

Sólo es cuestión de mirar alrededor para poder darnos cuenta de que los temas que polarizan a la sociedad  lo son porque estamos enfermos de incredulidad. Pero con toda esta evidencia de problemas en las fuentes de información habitual no nos queda de otra más que ser unos completos incrédulos y desconfiados de todo y todos.¿O no?

No, realmente no. Resulta realmente curiosa la diferencia entre ser incrédulo y ser un completo escéptico y a decir verdad muchas personas utilizan esas dos palabras como si fueran intercambiables o incluso sinónimos. Sin embargo, las diferencias entre esos dos términos son tan importantes que no podemos pasarlas por alto.

En sí un incrédulo es aquella persona que no cree en algo por el simple hecho de no hacerlo. Sin mayor justificación ésa persona considera como falsa la proposición que se le ha expuesto. Si, así sin más y de esos esta lleno el planeta. Personas que les puedes explicar un concepto de una y mil maneras, mostrar  toneladas de evidencias, estudios científicos y simplemente todo se reduce a una negación artera.

-"Siiiii! Ya se que lo que te estoy diciendo me hace parecer completamente loco pero aún así creo que no es posible que seamos primos del mono."
- "No existe argumento alguno que me puedas exponer que me convenza de que Dios no existe pero considero valida tu opinión y la respeto"
-" La teoría de la evolución sólo es eso: una teoría. nada comprobado si no sería la ley de la evolución" 
-"Naaaah! Pero claro que Dios no existe. Esa es simplemente mi opinión personal y no hay nada que puedas hacer para cambiarla"
Si, así como lo lees, existen ateos incrédulos. Y en mi opinión resultan ser de los peores pues son la versión atea de los fanáticos religiosos; con todo y fe y el resto de patrañas que los caracteriza.
¿Cómo comparar diferentes versiones de la Biblia o el Corán? ¿Cómo es que tantísima gente se ha dedicado a estudiar versiones distintas de un mismo documento y llegan a conclusiones diametralmente opuestas que han causado divisiones entre naciones para solo plagarlas con muerte y destrucción?

Si un médico hace un diagnóstico y uno no acepta el resultado; está en pleno derecho en pedir una segunda opinión. Y si el segundo médico tiene un diagnóstico diametralmente opuesto, cómo saber que no es él quien se ha equivocado esta vez. ¿Y qué pasa si lo mismo ocurre con un tercero?

¿Dudar de todo y todos resulta ser lo más conveniente?
No, realmente dudar sobre todo, además de ser poco realista resulta ser muy poco productivo. Ahora, esto no quiere decir que entonces vayamos por la vida usando la fe para todo. Conforme avanzamos en la vida vamos aprendiendo qué cosas son más relevantes o de mayor impacto personal y qué cosas no. De esa forma si un amigo nos comenta que hoy se levantó más temprano de lo habitual, tiene realmente tan poco impacto que no importa tanto si resulta ser verdadero o no. Por el contrario, si estamos frente a un vendedor de bienes raíces y nos proporciona explicaciones del porqué hoy mismo es el mejor momento de invertir nuestros ahorros completos en un producto que el ofrece, entonces resulta de mucha mayor trascendencia.

Como regla general podemos considerar que mientras más grande y extraordinaria sea la afirmación o proposición que nos presentan, tanto o más deberán ser las pruebas y evidencias y formalidad que ameriten su aceptación; mientras tanto nos reservamos el derecho de juicio de valor. A este tipo de razonamiento se le conoce como pensamiento critico y es la pieza fundamental de todo escéptico.

Un escéptico es aquella persona que, para sorpresa de muchos, está abierta a distintas formas de pensar y está dispuesta a escuchar ideas nuevas por locas que parezcan. Sin embargo, se reserva el juicio de valor hasta que la evidencia sea mostrada de manera convincente y "ambos lados de la historia hayan sido presentados". Muchos escépticos conocemos esa actitud como "la posición por omisión" o "posición inicial".

Se conoce con ese nombre pues asemeja la postura de un juicio legal en donde el juez es uno mismo y existe una parte acusatoria y otra que es la parte defensora en un caso particular. Al presentar sus evidencias y argumentos cada una de las partes, lo que está en juego es la proposición inicial y únicamente eso. Si el fiscal acusador no resulta convincente en su exposición entonces no se concluye que la proposición sea falsa y simplemente se concluye que la evidencia mostrada no es suficiente para emitir un juicio. Ahora, esto no significa de ninguna manera que la proposición se pueda evaluar como verdadera como una consecuencia directa y entonces se dice que la proposición simplemente "no es falsa".

De manera estricta, ser escéptico no implica la utilización de un método particular pero sí implica posponer el juicio o la aceptación de cualquier idea hasta que la evidencia sea expuesta, revisada y analizada. Esto no quiere decir que entonces los escépticos somos infalibles o que nunca cometemos errores. Muy por el contrario, lo anterior implica que, con el afán de encontrar la verdad, estamos dispuestos a cambiar en nuestra forma de pensar u opinar si es que existe evidencia suficiente. De esa manera podemos entonces concluir que un escéptico es una persona que es lo suficientemente abierta y flexible para cambiar su forma de pensar y opinar sobre diversos temas y lo suficientemente rigido y estructurado para no cambiar  su opinión si la argumentación presentada no lo amerita.

Existen varias herramientas que conviene tener dentro del "botiquín escéptico". Estas herramientas no son intuitivas para la mente que aún no es escéptica pero con la práctica y su uso continuo terminan por convertirse en cuestión casi de reflejo. No son otra cosa más que reglas lógicas que ayudan a estructurar nuestra forma de pensar y nos hacen más receptivos a las partes importantes y resaltan los errores lógicos cuando llega el momento de tomar una desición sobre la veracidad de algo.

En mi botiquin escéptico recomiendo ampliamente tener al menos estas tres herramientas:
  1. Conocimiento general del método científico.
  2. Kit para detección de patrañas.
  3. Conocimiento general sobre los errores lógicos o Falacias.
La buena noticia con respecto de esas dos herramientas es que no tienen un costo real monetario y que hoy en día podemos conseguir documentación al respecto de manera trivial. La mala noticia es que conseguir una utilización prominente con cualquiera de las dos herramientas involucra práctica, pero bien creo que lo vale.

Conocimiento general del método científico:
Es de gran utilidad conocer cómo funciona la ciencia y cómo es que hemos llegado hasta donde estamos gracias a ella. Hasta el día de hoy el método científico es el método más acertado para descubrir cómo es que funciona todo a nuestro al rededor y garantiza la veracidad de cada uno de los cuerpos de conocimiento   que se generan de ahí. Mucha gente continúa alegando que la teoría de la evolución de las especies es "sólo teoría" pero eso sólo muestra la gran ignorancia de cómo funciona la ciencia.

El método científico, de manera resumida podríamos entenderlo como una serie de pasos que incluyen:

  1. Definir una pregunta de interés.
  2. Observar y recaudar información y recursos.
  3. Formular una hipótesis que explique el fenómeno observado.
  4. Someter la hipótesis a pruebas repetibles y reproducibles y recaudar la información y hallazgos.
  5. Analizar los datos encontrados.
  6. Interpretar los hallazgos para producir conclusiones. Aquí es donde nacen nuevas hipótesis.
  7. Publicar los resultados para que sean revisados por otros.
  8. Volver a someter las pruebas; por lo general a manos de otros equipos de científicos.


Kit para la detección de patrañas:
El nombre de esta herramienta fue acuñada por el científico Carl Sagan en su libro "A Demon Haunted World" y su  propósito era crear una lista condensada de acciones que podemos hacer para asegurarnos que una afirmación en particular tiene "méritos" para ser considerada como verdadera o, en el caso opuesto, poder distinguir los errores en su construcción para poderla ignorar con cierto nivel de confianza. Básicamente este kit se refiere al conjunto de 10 preguntas que uno se debe hacer a si mismo o a otras personas cuando nos encontramos con una afirmación que debemos analizar para aceptar o rechazar.

¿Qué tan confiable es la fuente de la afirmación?
Muchos seudocientíficos se muestran comúnmente confiables, pero cuando son examinados más rigurosamente, los hechos, cantidades, estudios y demás evidencia presentada resultan exagerados, distorsionados, sacados de contexto e incluso, en casos extremos, fabricados.

Detectar información fraudulenta puede resultar todo un arte que se vuelve cada vez mas sencillo conforme la practica pero nunca llega a ser algo trivial a menos que sean afirmaciones repetidas o que se asemejen a casos anteriormente revisados con los que tenemos ya una familiaridad. Hay que pensar, también si los datos distorsionados son presentados de forma intencional y tramposa o es simplemente un error u omisión de parte de quien está presentándola.

¿Que tanto se está extendiendo por encima de los hechos reales?
Una cosa es decir que el cuerpo requiere de alimento para poder generar la energía necesaria para funcionar y otra muy distinta es hablar sobre los "flujos siderales que tiene la energía positiva que emana de la conciencia universal que subyace la trascendencia inmutable del plano cósmico, donde habita nuestro cuerpo astral, en tanto que todos somos uno y uno somos todo"...

¿Quién más ha confirmado dicha afirmación?
Es de extrema importancia verificar que quién confirma una información pertenezca a un circulo externo al circulo de quien está presentando la información ante ti. Es muy común que quien aparece como confirmante resulta ser miembro del mismo equipo o compañía que quien presenta la información. Un ejemplo muy claro es en el caso de la homeopatía, en donde los que confirman la información sobre la veracidad de la homeopatía son laboratorios homeopáticos.

¿Cómo encaja esa afirmación con el conocimiento que ya tenemos de cómo funciona el mundo?
Carl Sagan decía que afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias. Con esto el dejaba en claro que si alguien presenta una nueva idea de cómo funciona algún evento natural, entonces esa explicación debe encajar perfectamente con el resto de lo que ya conocemos o bien debe proveer de una explicación de cómo es que todo ha cambiado.

¿Hay alguien quien haya tratado de comprobar que es falso o sólo se han dedicado a encontrar evidencia que apoye la proposición?
Esto se conoce como sesgo de confirmación que básicamente establece la tendencia que tenemos de poner más atención a la evidencia que confirma una proposición y a poner menos en la que la contradice. Para un verdadero escéptico es tan importante quien propone una nueva idea como quien trata de falsificarla.
Existen muchos ejemplos de sesgos confirmatorios; las personas que creen en teorías de conspiración tienden a caer en este problema pues encuentran patrones que parecen indicar evidencia importante pero cuando encuentran otros patrones contradictorios simplemente se dedican a pasarla por alto.

También es común que laboratorios inviertan muchísimo dinero en investigaciones muy costosas y cuando descubren que la hipótesis inicial no tendrá los resultados esperados presionen a los mismos científicos para pasar por alto las evidencias contradictorias y destacar las confirmatorias. Este problema es tan común que es motivo de estudio.

¿La evidencia presentada apunta preponderantemente hacia la conclusión que expone el autór de la afirmación o más bien hacia otra dirección diferente?
Un ejemplo clásico es el de la Teoría de la Evolución de las especies. La cantidad de evidencia encontrada y estudiada es preponderantemente confirmatoria con el modelo descrito y ha sido confirmada una y otra vez por diferentes equipos y científicos en momentos diferentes e independientes y no solo explica un fenómeno sino que ayuda a predecir otros y encaja directamente con lo que se observa en el mundo. Sin embargo, no existe ningún fósil o evidencia paleontológica que tenga inscrito la palabra evolución, más bien son los míles y miles de pequeñas evidencias que establecen un rastro innegable de que dicha teoría es, de hecho, correcta.

¿Quien está haciendo la afirmación está empleando las reglas, lineamientos y metodologías aceptadas para llevar a cabo las investigaciones pertinentes o realmente las ha abandonado con el afán de llegar a la conclusión preestablecida?
Existe una clarísima distinción entre el Instituto de Búsqueda de Vida Extraterrestre y charlatanes de poca monta como Jaime Maussan. De cierta forma esta pregunta ayuda a identificar otra forma de sesgo de confirmación pues algunos investigadores están tan sumergidos en el tema de estudio que olvidan por completo las reglas y lineamientos que permiten mantenerse objetivo.

¿El proponente está proporcionando una explicación para el fenómeno observado o realmente es una negación de la explicación existente?
Esta pregunta ayuda a encontrar, incluso, las estrategias más comunes en debates y básicamente consiste en criticar al oponente sin llegar nunca a establecer o proponer lo que realmente lo que se cree. Un caso clásico es el de las explicaciones creacionistas, pues establecen mil y una razones del porqué el modelo actual de evolucion de las especies es incorrecto pero nunca proponen una explicación real que vaya más allá de "dios es el único responsable y él lo hizo".

¿Si el proponente sí ofrece una nueva explicación para el fenomeno observado, también contempla tantos otros fenomenos como el modelo anterior?
Esta pregunta ayuda a detectar si la explicación que nos proporcionan realmente encaja con lo que se sabe del cómo funciona el mundo o nuestro entorno. Si la explicación realmente queda "corta" en su alcance es entonces motivo suficiente para sospechar de ella; tal vez el modelo propuesto aún no es lo suficientemente maduro o aun contiene errores.

¿Las creencias personales y tendencias están motivando las conclusiones e investigación del proponente?
Una herramienta mas para detectar un sesgo o tendencia confirmatoria. Los cientificos siguen siendo humanos y son propensos a ser influenciados por motivos personales, incentivos o presiones externas. Sin embargo esos problemas suelen dejar cabos sueltos que nos ayudan a detectarlos. Usualmente esta es una perfecta razón para someter a escrutinio los artículos publicados para que otros colegas los revisen y evalúen de manera más objetiva.

Conocimiento general sobre falacias y errores de lógica
Realmente esta herramienta resulta ser una habilidad una vez que entendemos qué quiere decir cuando alguien comete una falacia. Por lo general todos las hemos cometido al hablar o escribir e incluso me atrevería a decir que forma parte de muchos aspectos culturales de muchos países. Una falacia es literalmente un error en el razonamiento que produce un argumento lógicamente inválido.

Las falacias más populares se dividen en dos categorías, falacias materiales y falacias verbales. Las falacias materiales contemplan los siguientes casos:

  1. Falacias de generalización
  2. Falacias de conclusión irrelevante
  3. Afirmación de consecuente y negación del antecedente
  4. Evadir la pregunta
  5. Falacia de causa falsa
  6. Preguntas "cargadas"
  7. Falacias de sobre simplificación del argumento inicial
Las falacias verbales contemplan también muchos casos que se obtienen de formas inadecuadas del uso del lenguaje o sus palabras o bien por utilización de términos ambiguos; algunos ejemplos de falacias incluyen: equivocación de términos, palabras ambiguas, falacias por composición, falacias de división, comprobación abrumadora, sentido figurado o falacias por conceptos abstractos erróneos. 

Conocer de qué tratan cada una de las distintas categorías ayuda mucho cuando estudiamos algún tema en particular ya sea de índole científica, política o cualquier otra y para muestra basta un botón. Hace poco un político publicó un texto en su campaña que decía algo como esto:

"Los ciudadanos están cansados de la pobreza extrema y las falsas promesas de campaña. Lo que requiere el Estado es un gobierno de calidad que se comprometa a generar el crecimiento económico que tanto hace falta. Por lo tanto lo que se necesita es un gobierno honesto e incluyente..."

Haciendo un pequeño análisis podemos darnos cuenta de que ese pequeño párrafo, a demás de ser tremendamente común en la forma de hablar de los políticos, resulta estar plagado de falacias. Por ejemplo, esta generalizando sobre el cansancio de los ciudadanos y el origen de sus preocupaciones. Finalmente el político hace una conclusión irrelevante pues no existe una relación directa entre la pobreza extrema y un gobierno honesto e incluyente como solución al problema.

Existen muchas fuentes de referencia que pueden ayudarnos a mejorar en nuestras habilidades de escépticos y a estar preparados para distinguir buenas ideas y argumentos de los que no lo son. Estas herramientas en mi botiquin de escépticos me han ayudado a encontrar un mundo mucho más congruente y por consecuencia más cautivador e interesante.

martes, 13 de septiembre de 2011

Cruces rotas

Hace no mucho tiempo mis padres estaban de visita en mi casa. Habían ido, como lo hacen todos los nuevos abuelos aparentemente, a visitar a su nieto que tanto aman. Justo entraban por la puerta cuando ya preguntaban:
-"¿Dónde está mi nieto?"
En fin, la dicha de un nuevo miembro de la familia es contagiosa en la mayoría de las culturas, así que no es sorpresa alguna el hecho de que los nuevos abuelos traten de desvivirse por el nuevo y único nieto de la familia.

Ese día comimos, jugamos con mi hijo y convivimos como lo haría cualquier familia mexicana. Depronto, nos percatamos del tiempo y se había pasado ya por 1 hora la hora de dormir de mi hijo. Eso significaba tener que realizar todo el ritual diario de cambio de pañales y aplicación de todo tipo de líquidos humectantes, protectores, nutrientes, restauradores y demás que van entre la piel y el pañal del bebé.

-"¿Porqué no vas y le preparas la botella de leche mientras yo lo termino de cambiar?"

Sugirió mi madre, lo que me pareció perfecto pues significaba la oportunidad de no tener que participar en los momentos de escatológica obligatoriedad que todo padre de familia está forzado a tomar parte y hay quienes, incluso, alegamos disfrutar. Bajé hacia la cocina para preparar la formula de leche que mi hijo bebe como si no hubiera mañana. Mi padre, se había quedado dormido en el sillón individual que está en la sala mientras que mi esposa se había quedado recogiendo algunos de los platos de la hora de la comida.

-"¿Quién quiere a este niño lindo?"
Se podía escuchar a mi madre hablar retóricamente con su nieto mientras yo continuaba con la alquimia paternal en la cocina. Justo al sonar el "bip" del horno de microondas que calentaba con extrema presición la botella con leche para mi hijo emprendí mi viaje de regreso a la habitación de mi hijo. Mi madre lo sostenía con ese cariño maternal que ahora se había convertido en cariño de abuela.
-"A ver hijo, a la camita... díle buenas noches a tu abuelita."
Mencioné con tono cariñoso y sin esperar una respuesta real por parte de él pero si el que mi madre dejara a su nieto en la cuna para darle la leche. Y así procedió mi mamá, lo bajó con cuidado hasta que mi hijo tocó con sus piesitos el colchón de su cuna y se dispuso a esperar ansioso que yo le diera la botella. En eso mi mamá hizo el ademán de ejecutar de la manera más tradicional y completamente bien intencionada de persignar a mi hijo en la frente.

Cruzó los dedos, pulgar por encima del índice, e inició el primer trazo que se hace de la frente al pecho y luego subió rápido en diagonal hacia la sien izquierda de mi hijo y justo cuando llegó al punto en donde los dos trazos se intersectan se de tuvo como a quien se le sale una opinión contraria en una reunión en donde uno se sabe rodeado de puntos contrarios. Después cubrió aquel incidente con un tierno beso en la frente de su nieto y esperó al pié de la cuna a que yo terminara. No se mencionó nada después ese día. Yo me pude percata absolutamente de todo, aunque sólo había tomado un segundo, pero decidí que no era ni el momento ni el lugar para tocar más ese tema así que lo dejé pendiente para otra ocasión.

Tiempo después, varios meses después para ser precisos, en un viaje mi mamá me hizo el comentario sobre qué cosas puede hacer ella como creyente que no causen conflicto con la forma en cómo quiero construir mi familia.
-"Precisamente esto, mamá"
Le contesté con alegría en la cara. Y es que lo sucedido aquella ocasión en mi casa me había dejado reflexionando sobre lo comunes que son muchas prácticas y rituales que forman ya parte de la cultura y que al  ser un padre que intenta construir una familia más allá de la religión, resultan complejas de entender o de empatizar.
-"¿A qué te refieres?" - Replicó.
-"A que en caso de duda lo mejor que puedes hacer es preguntar. Yo realmente no tengo problema alguno con que tu persignes a mi hijo para desearle los buenos días o buenas noches..."
-"¿Ah no?
Qué bueno que me dices eso, hijo. Me sentí un poco dudosa aquel día y no supe que hacer."

La plática inició cerca de las 9:00 pm de aquella noche y terminó cerca de las 3:00 a.m. de la madrugada siguiente. Llegamos a muchos acuerdos que, el día de hoy, considero muy valiosos tanto para padres de familia ateos como para los familiares de ellos que no saben cómo comportarse o se sienten inseguros en su actuar.

Para iniciar, me gustaría mencionar que hay tanto buenas noticias como malas noticias para los creyentes que nos rodean pues mientras la interacción "aceptable" que se puede llevar con una familia atea es mucho más sencilla que la que se puede tener con familias de diferentes religiones aún logré detectar puntos de conflicto que resultan muy importantes e incluso trascendentes para poder lograr una convivencia cordial entre familiares y amistades.

En segundo lugar quiero mencionar que este listado es exclusivamente algo que yo he encontrado como válido para mi y mi familia y que puede no empatar al 100% con los puntos de vista de otras familias ateas o familias mixtas como es el caso de la mía. Lo que si considero universalmente aplicable es la regla número 1:

En tercer lugar, creo que vale la pena mencionar que estas reglas podrían incluso aplicar para mantener una relación cordial y llevadera entre familias y sus miembros aun y cuando ellos no tengan nada que ver con el ateísmo. La idea de estas reglas no es generar un nuevo dogma o un nuevo conjunto de mandamientos. Podemos entenderlas como guías sencillas que permitirán llevar la fiesta en calma y minimizar los conflictos que suceden cuando creencias que son por naturaleza opuestas son forzadas a convivir por un bien común.

  • Regla #1: En caso de duda, pregunta al padre o la madre de la familia.
  • Regla #2: Respetar los derechos de los familiares a no ser adoctrinados contra su voluntad.
  • Regla #3: En caso de no estar disponibles el padre o madre, establecer un canal de empatía que permita pensar si a uno le gustaría recibir propaganda religiosa diferente a la propia.(Si, independientemente de si esta resulta ser la única y verdadera en el universo y terminará abriendo los ojos de quien la reciba.) 
Realizar rituales religiosos de manera personal o individual no constituyen adoctrinamiento. Esto puede ser rezar y dar gracias a Dios por los alimentos, separarse del grupo o reunión para rezar hacia la Meca, rehusarse a probar alcohol o celebrar cumpleaños por ser formas de idolatría, etcétera. Todas esas deberían ser tolerables pues constituyen una realidad mundial en donde diferentes personas mantienen diferentes y variadísimas religiones y ocultarlo sería no solo ridículo sino contraproducente.

Sin embargo, enseñar a tomar parte de esos rituales, forzar, coaccionar, manipular, chantajear u obligar a los miembros de una familia queda como algo completamente inaceptable y reprobable. Manipular subliminalmente a los miembros de una familia atea ( y las creyentes también) para que adopten una religión es inaceptable también. Dirigirse a los miembros menores de edad, en especial a los niños, de una familia laica o atea para que sean ellos quienes hostiguen a los padres a que "los dejen acudir a un retiro espiritual" o hacer su primera comunión constituye un punto de conflicto. Sugerir o llevar a cabo rituales clandestinos de purificación de los hijos de la familia sin el consentimiento explicito de los padres o incluso a espaldas de ellos es absolutamente reprobable.

En fin, existe el principio de empatía y el motivo de la recopilación de estas reglas es lograr la sana convivencia entre familias de creencias distintas; ateas o no. Por ponerlo de una manera más coloquial y directa a continuación podemos ver un listado de ejemplos que contrastan acciones que mantienen el respeto de ambos lados y luego se muestra su contra parte intolerante:


  • No hay problema si mi madre quiere persignar a mi hijo antes de que él se duerma; si habría problemas si mi madre insiste en enseñarle a que el mismo se persigne o enseñarle a rezar antes de dormir.
  • No hay problema si mi suegra decide rezar en su casa; si habría problema si en su casa ella enseña a rezar a mi hijo sin mi autorización.
  • No hay problema si en mi casa alguien no puede beber vino pues su religión se lo prohíbe; si hay problema si esa persona establece una prohibición en mi propia casa sobre qué alimentos se pueden y no se pueden consumir.
  • No hay problema si mi hijo es invitado a una casa de musulmanes y ellos ayunan durante el Ramadan; Si hay problema si mi hijo es obligado a hacer ayuno y pasar hambre y sed mientras está ahí.
  • No hay problema si mi hijo está encargado con una familia religiosa y ellos tienen un compromiso que involucra asistir a algún ritual religioso y esto implica que tendrán que llevarlo a un templo; si hay problema si eso se convierte en clases de catecismo o adoctrinamiento religioso.
Existe un segundo frente en el cual debemos ponernos críticos también al entablar una relación interpersonal con miembros de la familia con diferentes religiones. (Ojo, el ateísmo o agnosticismo no son religiones; me refiero a personas creyentes en diversas religiones que sientan esa incertidumbre sobre qué se puede hacer y qué no en un entorno ateo). Este segundo frente comprende los rituales de paso. Normalmente los rituales de paso más populares son aquellos que se usan para marcar cualquiera de las siguientes etapas humanas:

  • Nacimiento
  • Madurez sexual
  • Unión marital
  • Muerte

Estas ceremonias, que se usan para marcar dichas etapas en el desarrollo normal de una vida humana, se conocen como rituales de paso y son sumamente importantes; tanto para la persona que los lleva a cabo como para la sociedad que rodea a esa misma persona. Con esto no quiere decir que si una persona no lleva a cabo ninguna o alguna de estas ceremonias será infeliz o sufrirá por un determinado tiempo. No, lo que si implica es que para los humanos es más fácil determinar los cambios de vida de una persona si son marcados con algo que haga evidente que "ya no puedes ser igual que antes" pues has pasado a una nueva etapa de la vida.

Existen muchos rituales que son ya una parte de la cultura o de la sociedad en la que todos estamos inmersos; ateos y creyentes de todas las religiones. Esto no quiere decir que no podamos llevar a cabo algunos cambios o incluso crear nuevas tradiciones y costumbres. Y es precisamente aquí en donde establecer cualquier cambio suele sentirse como ir contra corriente y sentirse apartado de la sociedad. Si uno no "bautiza" a su hijo, muchos familiares pueden sentir o expresar que su nacimiento pasó desapercibido. Si no hay una primera comunión o un "bar mitzvah" o una fiesta de quince años suele causar en familias muy apegadas un sentimiento de que algo hace falta.

Han habido muchas respuestas "laicas" al respecto en donde la gente celebra como mejor les parece esos mismos eventos de la vida. Hay quienes se casan en bodas con rituales prehispánicos, a la orilla del mar. Hay quienes celebran la llegada de un nuevo hijo haciendo solamente una fiesta para la familia y simplemente omiten el aspecto religioso tradicional.

Más aún, la muerte de un ser querido suele tener un ritual religioso por defecto. En lo personal nunca he asistido a un funeral que no fuera de alguien católico y a decir verdad me asusta mucho eso. Y no me asusta porque me preocupe qué harán mis familiares con mi cuerpo una vez que yo muera; mi preocupación está del lado de qué haré cuando mi esposa o hijos mueran, si es que yo no muero primero.

Es decir, si yo tengo algo que decir sobre mi propio funeral, a mi me gustaría que fuera un funeral sin religión. Donde la gente que sea invitada sea la gente que realmente me quiso mientras yo estuve vivo. Que se despidan de mi al ver mi cuerpo si es que eso les ayuda a dar un cierre psicológico a su relación conmigo. Que platiquen anécdotas divertidas o con buenas moralejas que hayamos compartido y, de ser posible, que mi esposa o hijos donen mis órganos a quien les sirvan y cremen mi cuerpo. Las cenizas que resten, me gustaría que las mezclaran en el cemento que se use para algún edificio científico o científico- educativo. Si no, entonces que las usen para fertilizar algún bonito jardín.

Sin embargo, si algún día termino siendo yo quien tengo que enterrar a mis hijos o a mi esposa, seré yo quien tenga que decidir cómo es que quiero conmemorar esos eventos y es aquí donde me asaltan preguntas como:
¿Me dejarán llorar a mi manera la muerte de mi propio hijo?
¿Si mis otros familiares deciden celebrar misas en su nombre me querrán obligar a asistir a los novenarios en su honor?
¿Si no ofrezco una misa en honor a mi hijo, se ofenderán mis familiares y retirarán su apoyo?
¿Si mi esposa muere, qué tanto tengo derecho yo de llorar su muerte a mi manera; si bien, yo soy responsable de ella en momentos de toma de decisiones médicas cuando ella misma no puede responder?
¿Hasta dónde la sociedad está dispuesta a respetar mis propios derechos, sólo por no compartir su religión o supersticiones?

Personalmente creo que necesitamos, como sociedad, una gran tolerancia y también una gran educación en términos de las diferentes creencias religiosas de las personas. Hay quienes opinan, de manera superficial y simplista:
-"Por mi que todo el mundo crea en lo que se les venga en gana, siempre y cuando no me afecten..."
Pero, de ser así las cosas, estaría uno mismo dispuesto a:

  • No ser permitido a ver o tocar el cuerpo de un familiar que ha muerto por el simple hecho de no pertenecer a esa religión. 
  • O qué hay de esas familias que se sienten muy orgullosas pues su hija se ha convertido en monja misionera y es la Iglesia la que se queda el cuerpo de ella si llegara a morir, sin posibilidad de repatriarla. 
  • O estar obligado a sepultar y no poder utilizar la cripta familiar que el padre de familia compró para este tipo de casos porque el hijo no se le permite ser cremado. 
  • Rehusarse a transfusiones que bien podrían salvarle la vida a algún familiar por dogmas religiosos


Finalmente lo que yo buscaría de mi relación con otras familias o integrantes de ellas es que se pueda tener una convivencia sana y de respeto mutuo. La religión no lo es todo en la vida, incluso para los muy religiosos, así que estoy seguro de que se pueden coincidir en cualquier otro de todos los demás aspectos de la vida.

jueves, 16 de junio de 2011

Probabilidad y posibilidad

-"¡Hola niños! ¡Hola Torcuato!"
-Gritó la marioneta de ojos saltones y piel afelpada de color azul obscuro, primero saludando a la audiencia y luego a su compañero y patiño, quien también saltó al escenario provocando la sorpresa de los niños más pequeños en la audiencia.
-"¡Hoooola a todos y hola a ti también Timoteo!"
-Contestó Torcuato con demasiado entusiasmo, incluso para ser una marioneta para niños; sus ojos eran dos cuentas de color negro, la boca era grande y sin dientes pero con una prominente lengua roja, su piel era de color anaranjado amarillenta y tenia ese pelo vaporoso que parece seguir con más calma a los movimientos que hace la marioneta.
-"Timoteo, has cometido una falta muy importante! Se te ha olvidado saludar a todos los presentes el día de hoy, qué van a opinar de tu educación..."
-Contrarió  Torcuato a Timoteo, a lo que la marioneta abrió la boca por completo en claro ademán de sorpresa y desconcierto.
-"Pero si he saludado a todos los niños e incluso te saludé a ti Torcuato! ¿De qué´hablas o a quién te refieres?"
-Preguntó inmediatamente Timoteo.
-"¡No has saludado a nuestro amigo más grande en tooooodo el universo!"
-Replicó Torcuato con un tono mas bien ufano y dirigido realmente a los niños de la audiencia. Sin embargo, Timoteo falló en dar la respuesta correcta a la adivinanza de Torcuato y ante semejante falla y después de preguntar, ahora si, directamente a los pequeños espectadores quién faltaba de saludar y obtener esencialmente la misma respuesta que con Timoteo, no tuvo otra mas que replicar.
-"¡Pues nuestro eterno amigo Jesús! ¿Cómo pudiste olvidarlo, Timoteo? ...El nunca se ha olvidado de ti y aunque tu lo maltrates el te seguirá amando por siempre."

-Semejante error ha causado un desmallo a Timoteo quien yace en el suelo del escenario inconsciente. Algunos niños, los más adoctrinados, ya voltean a verse las caras y mencionar entre risas que a "Timo" siempre se le olvida saludar a Jesús.

Más adelante en la función, Timoteo le comenta a Torcuato que en la escuela ha aprendido que todos los niños son descendientes de los changos y que de hecho son primos directos de ellos y que por lo tanto somos simios también. Eso le causó un desmayo ahora a Torcuato quien después de recibir los gritos de "arriba, arriba" de los niños pudo incorporarse para poder "corregir" al "ingenuo Timoteo".

-"Pero Timoteo, eso es incorrecto. Eso es lo que los científicos y hombrecillos de blanco quieren que creas pero si piensas un poco, te darás cuenta de lo imposible que es que seamos simios...
Primero, deberías tomar en cuenta que según la Biblia, Dios nos creó a imagen y semejanza de él y el no es ningún chango!
En segundo lugar debes tomar en cuenta las probabilidades que deben ocurrir para que de todo el universo pudiera existir vida en este planeta y no en ninguno otro. Tu mismo, Timoteo, dime que es más probable que en tooooooooodo el universo este sea el único planeta en donde existe la vida y que esto fue un mero accidente o bien que un ser amoroso como Jesús nos haya diseñado a su imagen..."

Hace algunos meses redacté un artículo que hablaba sobre la comprensión del concepto del infinito y la importancia que tiene el poder comprender esos conceptos para poderlos aplicar en nuestra vida diaria. Si tuviera que escoger otro par de conceptos que fueran igual de importantes o incluso más que el concepto de infinito para un pensamiento crítico de la gente, son los conceptos de probable y posible. En mi opinión es muy importante dominar esos conceptos pues nos ayudan a establecer las espectativas de nuestra realidad.


En concreto, hablar de la posibilidad de algo es hablar en términos de blanco y negro, sin tintes de gris. Algo es posible o no y no existen medias tintas y cuando el caso es que no es posible entonces se define como imposible. Por ejemplo, La acción de volar agitando solo las extremidades superiores es una imposibilidad para los humanos y demás primates. Sin embargo, al cambiar el contexto a las aves entonces estamos hablando de una probabilidad. Hablar de probabilidad es hablar, ahora si, en términos de escalas de grises incluyendo al blanco y al negro.

En la vida diaria usamos las palabras probable y posible como intercambiables y nunca ponemos atención realmente a lo que significan o si tienen implicación en lo que entendemos. Desde las promesas de los políticos que hacen durante sus campañas hasta lo que percibimos en la calle al cruzarla o incluso al tratar de entender la realidad que vivimos es trascendental entender qué es probable y qué es posible. Por ejemplo, cuando nos preguntamos qué tan posible es que alguien se gane legalmente la lotería es simplemente incorrecto. Ahí estamos hablando de probabilidad; para que fuera posibilidad debería ser un escenario como: ¿Qué tan probable es que alguien que no compró ni tiene un boleto de lotería se la gane de manera legal?
Eso es incorrecto también ya que el problema a analizar es en términos de posibilidad.

La posibilidad es, entonces una cuestión con sólo 2 posibles soluciones, mientras que la probabilidad se expresa como un cociente o división de la ocurrencia de una configuración o situación especifica entre el universo de opciones posibles. Por ejemplo, en un dado de 6 lados, cada cara del dado tiene una probabilidad de salir sorteada de entre seis caras en total, es decir 1/6. 

Sin embargo el cálculo de probabilidades no es siempre trivial en todos los eventos. Por ejemplo en una tirada con 2 dados de 6 caras no todos los números tienen la misma probabilidad ya que se suman los resultados de los 2 dados al momento del sorteo; todo esto ademas de considerar que con un par de dados de seis caras no se pueden representar los 12 números, es decir, el número 1 no es una combinación posible con 2 dados de 6 caras. 
Cuando hablamos de probabilidad estamos obviando por consiguiente la posibilidad del evento. Sin embargo muchas veces podríamos pensar que cuando las probabilidades son muy bajas para que un cierto evento ocurra entonces lo podemos tachar de imposible, pero esto también es incorrecto. Si uno participa en un sorteo donde se tiene una probabilidad de ganar de 1/100 millones se dice que es altamente improbable que yo gane dicho sorteo. Sin embargo, si en ese sorteo hipotético todos los participantes tienen exactamente 1 boleto entonces todos tienen la misma "improbabilidad de ganar" y más aun, podemos garantizar que alguien saldrá ganador.

En la mayoría de ocasiones que he escuchado testimonios de fe y de la existencia de dios o incluso de la existencia de los milagros me he dado cuenta de quien me platica su experiencia paranormal confunde rotundamente el concepto de lo probable con el concepto de lo posible. Recuerdo cómo una vez una amiga de la familia relataba que su hijo más grande cuando tenía 3 años de edad les comentó a ella y a su marido que su hermanito, que ya venia en camino, iba a ser niño y no niña pues el lo había conocido cuando estaba en el cielo.
-"Qué otra explicación es posible aquí?!  Nosotros nunca le dijimos que el vino del cielo y ninguna de sus tías le dijo eso. Así que es imposible que el pudiera haber salido con esa idea por el mismo. Por lo tanto debe ser verdad!"

-No. A ver, este es uno de esos casos en donde ella está confundiendo lo posible con lo probable. Porqué es que ella no toma en cuenta que participa en los grupos de la iglesia y todo el día esta su familia inmersa en adoctrinamiento religioso. Las probabilidades de un niño que ya va a preescolar y está totalmente inmerso en cuestiones religiosas, de hilar y conectar ideas que ha escuchado a diestra y siniestra durante toda su corta vida en algo que para él tiene algún sentido son realmente altas. Todo esto, sin considerar, claro está, que la historia de ese evento ya contiene parte de la agenda de la madre pues cuando la cuenta la pone también en contexto.  Así que no es imposible y nada improbable que un niño adoctrinado repita las frases que escucha de sus padres.

Sin embargo, en el resto de las ocasiones la confusión es exactamente al revés, es decir confunden lo probable con lo posible. Un ejemplo claro es la creencia de un dios que es omnisciente y que al mismo tiempo otorgue libre albedrío a sus criaturas y éstas puedan hacer cosas que se salen de sus planes. Eso no es improbable; es imposible. La explicación está en que la definición de omnisciencia implica conocer absolutamente todo sobre todos los temas que existen, existieron y podrían existir en el futuro. Si existe un ser que lo sabe absolutamente todo entonces sabe perfectamente qué decisiones tomarán sus criaturas en cualquier momento determinado; cancelando así cualquier posibilidad de una libertad de decisión. En otras palabras, o es omnisciente o permite el libre albedrío, o blanco o negro. 

Calcular las probabilidades de cualquier evento implica saber plantear correctamente el problema de antemano y eso no es una tarea trivial y menos si no se tiene entrenamiento. Alguna vez leí algún articulo por parte de un autor creacionista que decía que las probabilidades que tiene la vida en la tierra de haber aparecido como es al día de hoy eran tan increíblemente pequeñas que eran francamente un verdadero salto de fe y que al final de cuentas dios presentaba una mejor explicación a todo. Sin embargo era muy claro el cómo planteó su caso probabilístico. Mencionaba que es igual de probable que un huracán pase por un montón de chatarra y ensamble por pura casualidad un avión de pasajeros.

Cuando alguien trata de acumular todas las probabilidades de todos los eventos que tienen lugar en la evolución de las especies como simples sumas está pasando por encima la naturaleza de cómo opera el proceso evolutivo. En el caso particular de la Teoría de la Evolución de las especies se hace por medio de mutaciones muy pequeñitas al paso de periodos de tiempo demasiado grandes como para que un humano las note de manera natural con el promedio de vida que tenemos hoy en día. 

Pequeños cambios en los diversos organismos los hicieron vivir o acoplarse mejor al entorno donde vivían y eso les permitió reproducirse y repetir el ciclo. Los cambios no necesitan ser muy grandes, solo deben ser lo suficientemente efectivos para lograr que ese organismo vivo logre dejar descendencia y heredar sus propio material genético.

Bajo esa óptica creacionista, cualquiera podría demostrar que cualquier evento en el universo es literalmente tan improbable que podríamos considerarlo imposible o milagroso. Tomemos por ejemplo el hecho de que tu, estimado lector, estas ahora mismo leyendo este artículo. Primero, tendríamos que calcular las probabilidades que existieron para que tu tomaras la decisión de leer al Apóstata Solitario y no a cualquier otro blog en éste preciso momento y no en ningún otro momento de tu vida. Luego habría que considerar las probabilidades que existen de que blogger.com no tuviera una falla en el preciso instante en el que tu decidiste ponerte a leer. También, habría que considerar el hecho de que tus padres decidieron tener un encuentro sexual y no con nadie más en el mundo. Las probabilidades que existieron entre la unión de ese especifico esperma con ese óvulo en particular también son astronómicamente grandes; y todo sin considerar que cada uno de tus átomos  y partículas subatómicas son tan pequeños y se mueven a una velocidad tan grande que para calcular su posición con respecto a un marco de referencia se hace por medio de regiones de probabilidad equipotencial. En otras palabras es tan altamente improbable que estés ahí, donde estás, leyendo algo que es increíblemente improbable que yo escribiera. Ahá, pero no imposible pues aquí estamos, yo escribiendo y tu leyéndome y todo eso ocurre con la mayor naturalidad y cotidianidad.

¿Qué pasó entonces?
Existe un principio de correlación entre eventos que ayuda a determinar cuáles variables si intervienen en un evento determinado que queremos analizar y cuáles variables simplemente no tienen una injerencia real en las probabilidades que queremos calcular. Cuando no hay correlación entre un par de eventos no importa cuanto varíe el primero con respecto del segundo eso no afectará las probabilidades de ninguno de los dos. 

De esta manera podemos también explicar nuestra posición de ateos. Las probabilidades de que exista una deidad que decidió crear todo el universo dependen directamente en la posibilidad de que algo pueda existir fuera del universo para luego decidir crearlo y también dependen de la probabilidad que tenía ese "algo" de decidir crear este universo en especifico y no ningún otro. Desafortunadamente para los creyentes la primera parte está definida en términos de posibilidad  y ésta no se ha podido definir ni estimar, ni si quiera plantear o estudiar de manera coherente así que sigue siendo una incógnita. Si la pregunta es en términos de la posibilidad de que esa deidad sea omnipotente, omnipresente y omnisciente, entonces la respuesta es sencilla, es imposible pues esos 3 atributos son contradictorios entre si.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Consejos para los nuevos ateos



Ah... Aún recuerdo esos días de nuevo ateo: resuelto a dejar tu religión con ganas de nunca más volver. Pero uno debe ser cuidadoso pues hay mucha gente insiste en "quitarse la venda de los ojos" pero se les olvida que cuando una venda tiene mucho tiempo puesta te sueles deslumbrar cuando te la quitas y la visión no es buena al principio. En mi caso esa analogía encaja perfectamente. Recuerdo tener ganas de compartir lo nuevo que descubrí con todo el mundo y lo bien que se siente no estar atado a la religión o bien darse cuenta de que lo más probable es que no exista nadie examinando cada una de mis acciones, ideas y pensamientos y apuntándolas en un libro infinito que "podrá ser usado y será usado en una corte de ley" celestial. Al mismo tiempo recuerdo estar preocupado por la reacción que tendría mi familia, mi novia y mi entorno social en general cuando les diera la noticia.

Es probable que si llegas a leer este blog y eres un adolecente o un adulto joven con dudas sobre tu religión y, sobre todo, intrigado por cómo vivimos los que no creemos, ya hayas tenido la oportunidad de discutir o debatir en más de una ocasión con alguien sobre religión o Dios. Si estás resuelto a dejar tus creencias anteriores las buenas noticias son que lo más probable es que ya hayas cruzado esa línea de manera inconsciente y aún no te has dado cuenta. Muy al estilo que narra Christopher Hitchens: "Uno no toma la desición de convertirse en ateo, sólo se da cuenta de que lo ha sido por mucho tiempo." 


He aquí mi lista de consejos para los nuevos ateos:

Tómatelo con calma:
Discutir sobre religión no debería ser tabú ya que ese tema en particular no contiene ningún elemento que no pueda ser debatido si siempre hay espacio para la educación, la razón y las buenas costumbres. Pero desgraciadamente es que socialmente si lo es. En especial cuando alguien que no pertenece al "club" critica o debate con los que si pertenecen. Es muy parecido a cuando alguien de otro país critica cosas de nuestro país pero si un compatriota lo hace es "menos malo". Así que salir corriendo a buscar debates por el mero deporte que eso representa no es muy conveniente que digamos. En lugar de eso, tómate tu tiempo para leer y ordenar tus ideas como recién ateo. 
Recuerdo perfecto el tercer día después de haberme dado cuenta de que era ateo. Iba de camino a mi escuela cuando una mujer de edad avanzada se acercó a mi auto a pedir dinero. Le dí solo $5 pesos y ella los cogió con la mano derecha y se persignó con la misma haciendo un triangulo más que la tradicional cruz. 
-"Que Dios se los pague joven..." 
Y como llegó, se regresó a la mitad de la calle donde tenia a varios niños que aparentaban estar dormidos bajo el insoportable sol que quemaba hasta los huesos. No hizo nada después de eso, solo se sentó con ellos a esperar a que la luz del semáforo se pusiera roja otra vez. Recuerdo ir pensando en el camino que mucha gente descansa sus penas y problemas en la idea de Dios. Esa mujer no sabía que para persignarse se tiene que hacer la forma de la cruz con los dedos de la mano e invocar a la Trinidad mientras se hace la cruz para que el ritual sea "valido". 
¿Porqué lo hacia así entonces?
Casi parecía mas una compulsión que un ritual. ¿Serán los rituales religiosos una forma de compulsión que distraen a la mente de lo que realmente es importante como por ejemplo conseguir comida? ¿Hice bien en darle dinero y fomentar su nihilismo? ¿Qué hacer si yo ya no puedo descansar mis preocupaciones en un dios que todo lo podía?¿Qué hacer para ayudar? Y de pronto todas esas ideas fueron una sobrecarga en mi. Había que detenerse un momento para respirar. Tenia ganas de hablar esto con alguien pero no quería una bola de patrañas religiosas quería hablar con otro ateo. ¿Pero quién? ...Nadie.


Mantén la cabeza fría:
Dejar la religión no es algo sencillo para muchas personas; no lo fue en lo absoluto para mi, por lo que es muy importante para mi recomendar que mantengamos una "cabeza fría" en la medida de lo posible.  Es muy bueno platicar con alguien al respecto pero no debemos olvidar que nosotros mismo somos los únicos responsables de nuestras acciones. 
Dejar la religión que uno tiene produce muchos efectos curiosos (curiosos solo por decirles de alguna forma). De pronto estás muy consciente de los ritos y cosas que anteriormente hacías y no sabes si seguir haciéndolos está bien o mal. Por ejemplo: Un día tienes que asistir a una boda de una amistad y el solo hecho de entrar al templo te hace titubear. Inconscientemente puedes persignarte y luego decir: "pero si yo ya no debería hacer eso..."


Calma, la religión no te va a comer solo por seguir haciendo los ritos o ademanes. Poco a poco esas costumbres irán desapareciendo si eso es lo que decides que es mejor para ti mismo.



Evita la orfandad filosófica ejercitando tu propia lógica, cerebro y desarrolla tu propia filosofía:
Cuando vives en una religión te acostumbras a que algo, alguien o una mezcla de ambos te estén diciendo qué hacer, cómo hacerlo, qué pensar, cuándo pensarlo y si te irás al infierno o no dependiendo del costo de tu error. En otras palabras, no estas acostumbrado a pensar por ti solo. 
¿Alguna vez has pensado qué tiene de malo mentir o robar?
Si, es malo... ¿Pero porqué es malo?
¿Cuándo no es tan "malo"?


Por ese motivo es un tanto común ver que nuevos ateos al dejar la religión que profesaban tienden a colgarse de opiniones de otras personas con cierto nivel de autoridad y basan su filosofía absolutamente en uno o dos autores. Pero eso es muy similar a saltar de una religión a otra sin darse cuenta. Una de las ventajas de ser ateo que yo encontré es la libertad absoluta de poder pensar lo que quiera sin restricciones y deducir mis propias reglas morales. Claro, usar el cerebro para TODO asusta y causa inseguridad pero como todas las acciones humanas requiere práctica y después de un tiempo uno se vuelve bueno en eso. Anímate a poner a prueba tus propias deducciones y conceptos de moral y ética. Claro, es muy interesante y reconfortante toparse con autores y filósofos que concuerden con tu forma de ver las cosas pero no debemos quedarnos ahí, hay que leer más.


Vive al máximo esta vida que, hasta  donde nos consta, es la única vez que estaremos aquí.


Si tienen más consejos que no cubrí aquí no duden en incluirlos como comentarios.