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martes, 15 de mayo de 2012

México, siempre infiel!


Era el año de 1990 y ya estaban todos los fieles mexicanos postrados en frente del sumo sacerdote, hoy Beato Su Santidad Excelentísima Juan Pablo II. Miles de compatriotas yacían postrados en total admiración cuales adolescentes que por primera vez tienen la oportunidad de ver descender del avión a los mismísimos Beatles; esperando a que aquella figura pronunciara palabras de altísima sabiduría y profunda reflexión. Palabras únicamente esperables de alguien que tiene una grado supremo, no sólo de iluminación divina sino de cercanía con la entidad divina, incomprensible, incalculable, omnipotente y, finalmente, único responsable y diseñador de todo lo que conocemos y podremos conocer. Si, así es, el Alfa y el Omega, la santísima trinidad en conjunto y también por separado; Dios, para no tener que entrar en detalles. Y no dios, sino Dios pues no hay que andarse con rodeos, hay que servir al verdadero y único.

Así púes, transcurrieron porras para el Papa mientras su erudito y excelso mensaje comenzó a fluir.

-"Méeeexico saaaabe bailar!"

La multitud entró en un estado de euforia ante la sabiduría de aquel mensaje que de seguro detonaría tesis doctorales en su análisis y contenidos ocultos al ojo no experto.

-"México sabe rezar"

Agregó aquel Papa joven que decidió convertir en tierra santa el territorio mexicano

-"México sabe cantar"
-"Pero más que todo... México sabe gritar!"
-"México siempre fiel! ¡Adiós!"


Recalcó el sumo pontífice haciendo estallar en alaridos de los fieles aquel lugar que se habría convertido en motivo de orgullo nacional. El Papa había acuñado la frase que definiría a la población católica y mexicana por el resto de los días. "¡México, siempre fiel!".





La palabra fidelidad tiene varias acepciones pero las aceptadas actualmente por la Real Academia de la legua española son:
fidelidad.(Del lat. fidelĭtas, -ātis).

1. f. Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona.
2. f. Puntualidad, exactitud en la ejecución de algo.
De forma inmediata podemos ver que los dos significados de fidelidad aceptados de manera general por los pueblos de habla hispana nos sirven como un marco de referencia que permite evaluar aquella aseveración papal con respecto a la fidelidad del pueblo mexicano.

Para poder llevar a cabo este análisis, que considero tan necesario, podemos comenzar por definir algunas medidas o características de la cualidad de ser fiel. Es decir, para poder ser considerado fiel, se necesita poseer como características la lealtad, ser observable en nuestra fe, puntualidad y exactitud en la ejecución de las leyes o reglas; características que identifican a la perfección a este santo pueblo mexicano, quien hoy en día representa, galantemente, "la segunda nación más católica del mundo" según el mismo presidente de la república mexicana, Felipe Calderón Hinojosa.

Como todo buen análisis hay que poner miras en el principio de las cosas, y como las cosas tienen un principio en la historia, remontémonos pues al pasado para revisar cómo hemos estado comportándonos para ver si es cierto que merecemos semejante acusación de fidelidad.

México, mucho antes de ser una nación era un conjunto de tierras habitadas por diferentes tribus indígenas que compartían muy poco entre sí. Algunas, enormes civilizaciones como la azteca y otras más pequeñas que sufrían el yugo constante de los primeros. No había un lenguaje común que les permitiera ponerse de acuerdo o siquiera negociar de manera efectiva. No había tampoco una cultura general entre las distintas civilizaciones o tribus que habitaban el ahora terreno nacional que permitiera el surgimiento de una identidad como nación. Incluso muchos de los asentamientos indígenas de hoy en día siguen comportándose tal cual como en aquella época.

Dentro de las pocas coincidencias estaban la creencia en religiones politeístas y el compartir siempre conflictos bélicos entre tribus enemigas por diversas razones. Ante esto, poco podemos decir sobre la fidelidad mexicana ante la religión católica romana. México aun no era una nación.

Después vino la conquista por parte de los españoles y tras centenares de miles de muertes y bajas en la población indígena vino la introducción de la religión Católica romana por la fuerza, con el pretexto de salvar las almas de los "salvajes" quienes aun ofrecían sacrificios humanos para calmar la ira de los dioses. Y es que de verdad hay que estar completamente loco o idiota para creer en una religión que ofrece sacrificios humanos para calmar los ánimos de un dios iracundo que es capaz de destruir a toda la humanidad con un simple soplo de su aliento divino.

Claro, los curas que españoles debieron sentir horror al ver los sacrificios humanos cuando lo sensato es creer en otra religión que considera mejor torturar, asesinar y sacrificar al mismo hijo de Dios como ofrenda de sangre para después pretender comer su sangre y carne en cada ritual y así lograr calmar su obsesivo deseo de acabar con todo lo que él mismo ha creado.

La religión entró por la fuerza como entran las lavativas en los hospitales y después hay que aguantarse hasta que el doctor diga que puede ir uno al baño a exonerar la sarta de porquerías que uno trae dentro. Todo siguió ese mismo curso hasta que los curas se dieron cuenta de su error: "Uno puede llevar el caballo al río pero no forzarlo a beber agua". Los "salvajes indios" seguían creyendo, en la privacidad de sus chozas, en sus muchos dioses y diosas. Seguían rezando a la hermosa Tonantzin y seguían encomendando sus tierras a Tlaloc para que estuvieran bien regadas y el maíz fuera bueno para el cuerpo. Mientras tanto, los "indios" seguían pretendiendo balbucear en latín las oraciones que eran destinadas al dios blanco y mutilado que aparecía en los lúgubres templos de los curas españoles.

La nueva España realmente comenzó aquí su carrera de infidelidad mental ante la imposición de un dios menos cercano, menos creíble, débil, malo para la guerra y la siembra y cuya historia no concordaba con la realidad indígena de la época. Aquí no hubo nunca fidelidad real.

Mucho tiempo después, siglos para ser preciso, la Iglesia Católica dio con el clavo. Era más fácil entrelazar la historia de la virgen del monte, proveniente de España, con la imagen de la mismísima y hermosa Tonantzin y misteriosamente apareció la Virgen de Guadalupe ante los ojos atónitos de un tal Juan Diego, indio pastor y vehículo que sirviera como leyenda para engatusar a los ya de por si aturdidos "indios".

La historia fue suficiente para cimbrar los cimientos de la ya de por sí muy minada cultura indígena y poco a poco la leyenda tomó fuerza. Suficiente como para al pasar de las generaciones la cultura comenzara a adaptarse para poder sobrevivir. Aquella mentira se convertiría verdad y luego en una innegable realidad que era soportada por leyendas y hasta una supuesta imagen de la Virgen Morena. Todos se dedicaron a adorar a la virgen y pronto se convirtió en tradición que marcaría la pauta y ritmo a seguir. Al fin el pueblo aquel ya no estaba plagado de "indios salvajes"; pero tampoco quedaban españoles de raza pura. El tiempo se encargó de evolucionar la cultura para permitir dar sentido a los mitos, mentiras repetidas tantísimas veces que en verdad se convirtieron.

Sin embargo, la realidad no había mejorado del todo. Ahora, era Tonantzin, "la niña de los ojos de todo creyente", la Virgen de Guadalupe, la que habría que interceder por todos los mexicanos para poder hablar con aquel dios distante y mutilado entre una cruz de madera. Supongo que la Iglesia debió pensar: "de lo perdido... lo encontrado".


Pero en realidad la idea original de la Iglesia Católica y Romana nunca había entrado completa, tener que apoyarse de santos intermediarios para tener una relación con Cristo resulta más bien una evidencia de la falla de su metodología didáctica más que de un apalancamiento con figuras que promuevan la fe en Cristo. En todo caso, la fe mexicana había comenzado gracias a la real intervención de la leyenda de la Virgen de Guadalupe; una Virgen “india” igual que todos.

Después aquella imagen de la Virgen tuvo que ser usada para desatar la guerra de independencia. Durante aquellas épocas la fe del pueblo mexicano se depositó durante muchos años en la Iglesia Católica y mientras el país no se tambaleaba en su fe; si lo hacía en todos los demás aspectos. Los abusos de las autoridades a manos de diferentes líderes, invasiones extranjeras y varias intervenciones del reciclado Antonio López de Santa Anna, hicieron evidente que la influencia de la Iglesia era demasiada en la mente de la población y el rumbo de la nación. Vinieron entonces las leyes de Reforma que terminarían por establecer en la Constitución Mexicana una tácita separación entre los menesteres de la Iglesia y los del Estado.

Se prohibieron las demostraciones religiosas fuera de los centros de culto y se limitó a los curas a decir misa y perdieron voz y voto. Toda crítica a las instituciones de la Nación sería una violación constitucional y la educación sería laica por obligación en todas las escuelas de gobierno. Siendo estos dos últimos puntos los que funcionarían como pretexto para decir que el Estado estaba sacando a Dios de las escuelas. Sin embargo estas leyes, no tuvieron su aplicación real y vehemente hasta después de la asunción del General Calles al cargo de Presidente de la República Mexicana en el año de 1924

El cura católico José Mora y del Río quien llegó a ser Arzobispo de México desde 1909 hasta 1928, se distinguió siempre por llevar a cabo un apostolado social y activista y fue él quien comenzó a avivar las llamas del movimiento clerical que rechazaba la nueva laicidad del Estado. Finalmente, Mora y del Río fue desterrado a San Antonio, Texas.

El movimiento de rechazo a los artículos 3°, 5°, 24, 27 y 130 de la Constitución que había emprendido el clero desde 1917, se reactivó el 27 de enero de 1929 cuando el diario "El Universal" anunció que el Episcopado Nacional promovería nuevamente la modificación de esos preceptos. El 4 de febrero, el arzobispo Mora y del Río confirmó la noticia y declaró: "La Iglesia combatirá las leyes injustas y contrarias al derecho natural", e hizo publicar en el propio periódico el desplegado Protesta Colectiva del Episcopado, que ya se había hecho circular en 1917.

Calles consignó ante la Procuraduría General de Justicia las publicaciones para las averiguaciones correspondientes y giró a los gobernadores dos circulares, el 13 y el 15 del mismo mes, indicándoles que procedieran a clausurar los conventos y las escuelas confesionales, a determinar el número máximo de ministros de los cultos en sus jurisdicciones y a vigilar que éstos fueran mexicanos por nacimiento.

Los pocos fieles que quedaban en México tuvieron que sufrir la puñalada trapera a manos del Papa Pío XI quien ordenó a todos los curas suspender el culto en todos los templos. ¡Vaya fidelidad la de la Iglesia Católica! Una huelga de culto a costa de la fe de sus propios seguidores. Mas que fidelidad, esto se asemeja mas a una relación de codependencia y utilización. De esas que cualquier abogado usa como cuchillo como causal de divorcio.

Muchos curas que perdieron el reconocimiento como autoridad eclesiástica por parte del gobierno comenzaron las movilizaciones en las escuelas en donde se impartía educación mezclada con religión. La falta de ánimos de luchar por parte de la población que a duras penas se recuperaba de la Revolución y con el pretexto de que el Gobierno estaba intentando sacar a Jesucristo de las escuelas enviaron a niños y jóvenes a luchar por su causa en repudio a las leyes de separación de Iglesia-Estado.

Se suscitaron los hechos violentos de la rebelión cristera y se pidió la intervención extranjera "para tirar al Gobierno". La guerra civil dio comienzo el 15 de agosto, en Valparaíso, Zacatecas, la cual se generalizó en el occidente de la República el primero de enero de 1927 y terminó el 21 de julio de 1929, cuando ya Calles había entregado la Presidencia de la República.

Durante la Guerra Cristera murieron más de 70 mil católicos, entre ellos cerca de 90 sacerdotes. El conflicto termina con la suspensión del Artículo 130 y la deposición de las armas por parte de los cristeros. En aquellos momentos la fe del pueblo mexicano se tuvo que poner a prueba una vez más por los intereses de la Iglesia sin tomar en cuenta cuántas vidas tomara.

Sin embargo, el conflicto entre el Estado y los Cristeros no fue el único problema que enfrentaba el País. A ese conflicto se le sumaron la reelección del General Obregón y la crisis por el choque ideológico entre los Obreros de la CROM (Confederación Regional de Obreros Mexicanos) y la Iglesia Católica que había propiciado la creación del Partido Católico Nacional o Partido Negro.

El conflicto es más fácil de explicar si tomamos en cuenta que en esas fechas había un repudio generalizado a todos los extranjeros. Pues la pelea por el petróleo y recursos de la Nación ya había comenzado a escalar, tanto en ánimos como en acciones, y la mera existencia de un Partido Católico, adicto a los designios del Papa, un extranjero con poder sobre mexicanos y el futuro del país, fueron suficientes para que, con ánimos de debilitar las filas de los católicos, la CROM fundara un proyecto de una Iglesia Mexicana con un Papa local; así como se oye, un Papa completamente mexicano. Y, aunque ese proyecto fracasó se establece una vez más la tajante falta de fidelidad. “¡Habemus Papam Mexicanus!”

Las relaciones que México tenía con el Vaticano se vieron cercenadas por completo hasta el año de 1991 que fueron restablecidas a manos del Presidente Carlos Salinas y no es sino hasta el mandato de Felipe Calderón que se crean las leyes de asociaciones religiosas que permitieron dar reconocimiento a la jerarquía eclesiástica y pudieron dar forma a las ya antiguas y empolvadas leyes de reforma de separación de Iglesia-Estado.

Por encima de todo, en todo ese tiempo la Iglesia Católica ha ido perdiendo adeptos ante otras opciones religiosas y no religiosas también. Los medios de comunicación actuales y la promoción de pseudo medicamentos, rituales, horóscopos y demás patrañas han logrado pasar a México de ser un país de 95% Católico a uno de 84% en tan solo 20 años. Siendo la población identificada como "sin religión" una de las de más rápido crecimiento, según el censo del INEGI del 2010.

Y si bien, aún quedan dudas sobre la terrible infidelidad mexicana ante la Iglesia, aun queda por enfocarnos a los que pertenecen a ese actual 85% de la población fiel y católica mexicana.
Quedamos que la fidelidad también se mide en la observancia del cumplimiento de las reglas. Una de esas puede ser las reglas que ejerce la Iglesia Católica sobre la censura reproductiva de todos sus fieles. En ella están prohibidos todos los métodos de prevención natal que "no sean naturales" como el ritmo o el método Billings.

Sin embargo, y con base en los documentos oficiales del INEGI, podemos encontrar que el 72% de la población de mujeres en edad reproductiva se reporta la utilización de métodos anticonceptivos prohibidos o desaprobados por la Iglesia; siendo la Salpingoclasia el primero de ellos con una preferencia del 43.9% y seguidos del Dispositivo Intrauterino (DIU) con 20.6% y las pastillas anticonceptivas con una preferencia del 10.4%. Todos prohibidos por la Iglesia.

Con lo cual podemos establecer que aún perdura la grandísima infidelidad e hipocresía por parte de los "católicos" mexicanos que aun se jactan de ser un pueblo elegido por Dios mismo para que su madre cuide en especial de ellos. Pero que en cuanto salen de misa y regresan a la comodidad de la alcoba realizan acciones prohibidas por la madre de su religión. Tal pareciera que sigue presente el mismo modo de operación de rezar en un lenguaje y después actuar diferente en lo privado.

Si es esa la fidelidad que exige o reconoce la Iglesia Católica como deseable o admirable, no me sorprende en lo mínimo que las tasas de divorcio estén literalmente por los cielos.


Referencias:

martes, 30 de agosto de 2011

Pensando fuera de la caja.

No es muy común escuchar "nuevas evidencias" de la existencia de Dios así que cuando me topo con una de esas afirmaciones siempre resulta algo interesante y a veces, con algo de suerte, resultan ser un buen reto. Hace mucho, cuando aun estaba en la universidad, tomé un curso llamado "El Hombre y el dialogo trasendental". Ésta clase era un curso sobre ciertos aspectos de filosofía y las religiones del mundo y en una ocasión llevaron a una mujer que decía ser agnóstica. Para mi, esa etiqueta era completamente novedosa y fué ella quien mencionó los problemas que ella consideraba al creer en un Dios y que mientras ella vivía su vida como si Dios no existiera, ella tenía que ser honesta y aceptar que "debido a los problemas presentados por Gödel era imposible descartarlo también".

En aquella época no entendí las implicaciones de sus argumentos aunque si conocía muy bien los teoremas de incompletud de Kurt Gödel. Hoy, casi 10 años después, creo poder entender muy bien a qué se refería ella al mencionar a Gödel y por si fuera poco, parece que es éste preciso argumento el que se comienza a usar para proporcionar supuesta evidencia de la existencia de un Dios.

Este blog, inició con el objetivo de proporcionar documentación, reflexión, guía y referencia de las diversas situaciones que atravesamos los que de una forma u otra decidimos abandonar nuestra fe, producto de un adoctrinamiento. Documentación sobre cómo y cuánto cambian las ideas, perspectiva, visión y la vida en general cuando decidimos dejar la religión y comenzamos a pensar por nosotros mismos; cuando nos convertimos en verdaderos libres pensadores. Es por eso que creo de gran utilidad el afrontar también temas de una complejidad mucho mayor como los artículos que hablan sobre conceptos de infinito o bien probabilidad. Sin embargo el artículo de hoy será mucho más complicado pero no por eso menos interesante.

Cómo es ya una costumbre, trataré de explicar los conceptos que pudieran ser demasiado complejos en términos sencillos con el único afán de que personas con diferentes niveles de escolaridad puedan mantener el interés y no ser distraídos por definiciones y conceptos.

¿Quién fue Kurt Gödel?
Kurt Friederich Gödel fue un matemático y filosofo austriaco quien escapara hacia Estados Unidos para librarse de los efectos de la Segunda Guerra Mundial. Su trabajo más reconocido fue publicado en el año de 1931, cuando tenía a penas 25 años de edad y se le conoce como los "Teoremas de incompletud". Fue buen amigo del mismisimo Albert Einstein y otros cientificos de la época e incluso existen anecdotas, producto de la amistad entre ellos.

Teoremas de incompletud
Primero, lo primero. ¿Qué es un teorema?
En matemáticas y en la ciencia en general un teorema es un enunciado que ya ha sido comprobado con base en otro enunciados previos o teoremas que ya han sido aceptados como válidos; estos últimos se conocen como "axiomas". Un ejemplo más conocido de teorema sería el de Pitagoras que establece la relación geométrica entre los lados de un triangulo. Los teoremas se componen por 2 partes, la hipótesis y su conclusión.

La principal diferencia que existe entre un teorema y una teoría científica es que los teoremas son demostrados de manera deductiva con base en otros axiomas y teoremas ya comprobados, mientras que las teorías científicas son demostradas de manera empírica. La comprobación de la existencia de Dios por medio de los teoremas de Gödel constituyen, por lo tanto, una demostración "ontológica", ya que se hace de manera deductiva a partir de premisas lógicas y no por medio de demostraciones empíricas.

Los teoremas de Gödel sobre la incompletud comprueban que en una teoría numérica capaz de expresar a los Números Naturales y su áritmetica, será capaz de expresar también otros teoremas que no podrán comprobarse a partir de los mismos teoremas y axiomas, es decir desde adentro del mismo sistema axiomático. La segunda parte del teorema dice que si dentro de ese sistema axiomático se puede explicar su completud entonces sus axiomas son contradictorios.

En otras palabras Gödel logró comprobar que si tenemos una teoría numérica que es capaz de generar o formular enunciados axiomáticos o teoremas, siempre podremos formular enunciados imposibles de demostrar únicamente con los axiomas que están contenidos dentro de esa teoría. Más aún, esto implica que para poder expresar una demostración correcta, válida y lógica necesitamos incluir axiomas o elementos que se salen de este sistema.

Es precisamente de éste último punto de donde se han colgado algunos creyentes y defensores de la fe. Y esencialmente presentan a los teoremas de incompletud de Kurt Gödel de la manera siguiente:
Si el universo contiene elementos capaces de hacer operaciones aritméticas como lo son los humanos, entonces el universo es un sistema axiomático ya que puede explicar y formular los fenómenos naturales. Entonces tenemos que se puede deducir, a partir de los teoremas de Gödel que existen condiciones y fenómenos dentro de ese universo que son imposibles de explicar exclusivamente por medio de los mismos axiomas y teoremas comprendidos dentro de él y que por tanto existe no solo la posibilidad de un dio sino la necesidad de la existencia de Dios para que el sistema axiomatico universal sea congruente.
Existen muchas otras versiones de la demostración de la existencia de Dios por teoremas de Gödel e incluso algunas están expresadas con lógica matemática formal pero también cojean del mismo pie. A decir verdad, es algo imponente la primera vez que algún creyente sale con semejante argumento y uno no está acostumbrado a cachar esos pequeños huequitos lógicos en un debate. La primera vez que escuché éste argumento si me puso a pensar sobre la "necesidad" de un Dios que explique la existencia de todo.

Normalmente cuando los creyentes hacen una argumentación con base en teorías cientificas, matemáticas o filosóficas hay que tener toda la atención puesta para detectar las falacias o errores lógicos pues pasan desapercibidos muy rápido y cuando menos nos damos cuenta ya  forman parte de un argumento aparentemente sólido.

Varios frentes, todos con errores.
Iniciemos con la primer falacia del argumento: "Si el universo contiene elementos de hacer cálculos aritméticos y construcciones axiomáticas entonces el universo es también un sistema axiomático". esta falacia se llama falacia por categoría y en términos sencillos quiere decir que estamos confundiendo características de un elemento con las características que tiene el elemento o grupo que contiende al primero.

En otras palabras, si en el universo existen elementos capaces de formular teoremas y axiomas, e incluso teorías matemáticas formales no quiere decir que el universo sea por consecuencia un sistema axiomático. es como decir que si un auto tiene llantas de caucho entonces el auto es de caucho también.

La segunda falacia, "falta de secuencia" (non sequitur), se encuentra dentro del argumento, "Si existen eventos imposibles de explicar por medios naturales entonces eso explica la necesidad de Dios".
En  éste hay 2 puntos a considerar. El primero es que aun y cuando otorgáramos la primer premisa que establece incorrectamente al universo como un sistema axiomático, aun así no existe una relación entre una explicación que incluya elementos fuera del universo y la existencia de un único ser todo poderoso y mucho menos que dicho ser sea el que viene nombrado en el Quran o en la Biblia. En todo caso explicaría la necesidad de un elemento fuera del universo y no podríamos establecer nada más pues no se sabe aun nada más al respecto. El segundo punto es que la argumentación recae en el concepto del "Dios de los huecos"; donde la explicación del evento E pertenece a Dios siempre y cuando la ciencia no lo explique. Una vez que E es explicado científicamente entonces dios es replegado a otro hueco que no tenga aun una explicación.

Más problemas...

Sin embargo, hay quien defiende aun la fe religiosa pues utilizan los teoremas de incompletud de Gödel de la siguiente manera:
Premisa 1.- La ciencia esta basada en teorias y lógica
Premisa 2.- Las teorías cientificas son consistentes y basadas en axiomas o sistemas axiomáticos
Premisa 3.- Gödel establece que en un sistema axiomatico consistente se pueden formular teoremas que no puedan demostrarse si no es por medio de la inclusión de axiomas que no pertenecen al sistema.
Premisa 4.- Gödel establece que si el sistema axiomatico es capaz de explicar su propia consistencia entonces algunos axiomas que pertenecen al sistema serán contradictorios
Conclusión 1.- Entonces es cierto que la ciencia no puede explicar todo lo que se pude formular
Conclusión 2.- Se requiere de una ciencia mayor que involucre elementos sobrenaturales que ayuden a explicar lo que la ciencia no puede.
Conclusión 3.- La fe incluye elementos no considerandos dentro de la ciencia y por tanto es necesaria para poder explicar lo que la ciencia no puede explicar

En este caso, el razonamiento es aparentemente correcto y lógico. Sin embargo aún es posible encontrar errores, aunque más sutiles.
El primer error que yo encontré es que la ciencia como tal es un método que, como se explicó arriba, se basa en observaciones empíricas para después formular hipótesis que, de ser comprobadas, se convierten finalmente en teorías que aportan soporte para más conocimiento. De modo que la ciencia no resulta ser un conjunto finito o estático. En todo caso es un cuerpo de conocimiento que está en constante crecimiento, añadiendo nuevos elementos que anteriormente no formaban parte del conocimiento científico.

Sin embargo, con lo anterior no podemos negar que hay cosas que la ciencia tal vez no pueda contestar o explicar. Pero esto no quiere decir que debamos incluir al esoterismo como parte de la ciencia. Es decir, la ciencia, al ser un conjunto de conocimiento incluyente y creciente, permite que el método siga siendo aplicado sin problemas. Un ejemplo podría ser la formulación de la siguiente pregunta:
¿Puede la ciencia determinar cuantas personas parpadean al mismo tiempo en todo el planeta en una hora determinada?

Lo más probable es que sea imposible determinarlo y calcular con exactitud semejante respuesta. Pero hay una cosa que es cierta y que establece la negación de la conclusión 3.- de la argumentación de la necesidad de la fe. Mientras que la ciencia tal vez nunca sea capaz de responder la pregunta anterior también es demostrablemente absurdo afirmar que al fallar la ciencia, entonces la fe es quien mejor explica o calcula cuántas personas parpadean al mismo tiempo en todo el planeta en una hora determinada.

Existen muchos enunciados que se pueden formular con las herramientas que ha proporcionado la ciencia y ha sido demostrado por el señor Kurt Gödel que no todos los enunciados pueden ser comprobados desde adentro de ese sistema y que es necesaria la inclusión de elementos externos que ayuden a explicar dichos enunciados. Ésto establece, finalmente, un tiro al blanco en movimiento pues al incluir nuevos elementos, éstos  permiten la creación de nuevos enunciados imposibles de demostrar.

Lo que hace falta es un poco de honestidad y aceptar que la respuesta a algo desconocido no puede venir de un mecanismo de creencias que se basa en adjudicar valores de verdad aun y cuando no existen razones suficientes para creer que dicho juicio de valor es correcto.

Gödel vs Gödel
El afán que tienen los creyentes al incluir los teoremas de Gödel como prueba de la existencia y necesidad de Dios pueden ser rebatidos al unisono argumentando que mientras la inclusión de Dios en el universo logra explicar algunos eventos que la ciencia no puede; también es cierto que podemos formular otras preguntas que ni dios mismo puede responder. ¡Adios omnipotencia!

Finalmente la inclusión de los teoremas de Gödel como parte de la demostración ontológica de la necesidad y existencia de dios implica la inclusión de un elemento fuera de nuestro plano de realidad con el afán de explicar algo, pero establece una puerta extra para otorgar un tratamiento especial que rompe los teoremas de Gödel, cayendo en un absurdo demostrablemente falso.

Referencias:
http://en.wikipedia.org/wiki/G%C3%B6del's_incompleteness_theorems
http://cscs.umich.edu/~crshalizi/notabene/godels-theorem.html
http://godel.4mg.com/
http://plato.stanford.edu/entries/ontological-arguments/#GodOntArg


lunes, 13 de diciembre de 2010

En el nombre del padre, hijo, espíritu santo y... ¿Tonantzin?

La pregunta de si algún día se acabarán las religiones en el planeta es normalmente respondida por ateos de alto perfil como Sam Harris o Christopher Hitchens con un tradicional "no". A muchos recién ateos les llama la atención porque les ha costado mucho esfuerzo divorciarse y desaprender todo lo que nos han metido en la cabeza con tantísimas técnicas de adoctrinamiento que es muy común pensar que un mundo sin religión  y escéptico sería deseable; y lo es. Sin embargo, y como veremos a continuación, es el individuo quien se separa de la religión o quien cuestiona lo que se le presenta como cierto y nunca las masas.

Mientras que es cierto que la religión ha ido perdiendo terreno también cabe mencionar que no es en todos los frentes ya que en muchos casos las personas que dejan la Iglesia Católica no lo hacen para convertirse en ateos, sino en cristianos, musulmanes o budistas por ejemplo. 

Cambiar de religión es algo muy personal y debe hacerse con calma si es que se toma en serio. Tratar de cambiar la religión de un pueblo entero de golpe y porrazo es prácticamente imposible como fue evidenciado por la iglesia católica cuando trataron de convertir a todos los indígenas al catolicismo. Intentaron matándolos, destruyendo sus ídolos y destruyendo todo tipo de monumentos y escultura que hiciera alusión a cualquier deidad que no fuera aceptada por la Iglesia. Con todo eso se dieron cuenta los curas españoles que podían obligar a los indígenas a permanecer dentro del templo e incluso a obligarlos a escuchar misa en latín pero eso nunca les haría tener en sus mentes o en su corazón la necesidad de "aceptar a Jesús como su salvador". De hecho, si consideramos la situación de esa época, ese tal Jesús era tan poco atractivo a los indígenas que no es difícil imaginar que lo pudieran ver como una idea perversa: Un hombre barbado que esta en el peor estado de su vida, golpeado, lacerado y torturado a punto de morir para finalmente ser humillado y crucificado por todo un pueblo. "¿Ese es su dios?" podría haber pensado escandalizado más de uno...

Es decir, los aztecas tenían dioses poderosos que servían a la guerra y la fertilidad que dominaban animales sagrados como serpientes y jaguares. Ellos también habían visto evidencia de lo efectivos que eran esos dioses una y mil veces en tantas batallas. Es más, por eso los aztecas eran el impero que habían llegado a ser y era un dios débil o muerto el que los tenia a sus pies.

Dice el dicho que uno puede llevar el caballo al río pero no puede obligarlo a beber de el.Y lo mismo comenzó a pasar con los indígenas. Podrían obligarlos a hincarse y a entrar al tempo; incluso podrían obligarlos a rezar en latín pero en sus casas ellos seguían adorando a su amada Tonantzin, madre del dios Huitzilopochtli y demás dioses de los cielos. Pronto fue evidente para los curas de esa época. "Los indígenas no creen en el único Dios". Sin embargo eso no iba a detenerlos pues la religión nunca queda corta en cuestión de recursos y artimañas para lograr lo que se proponen. 

Los curas descubrieron que habían lugares de culto para los indígenas en los cerros de México, en especial en el cerro del Tepeyac, como lo documentó fray Bernardino de Sahagún. En este monte, los indígenas tenían templos donde se hacían sacrificios especialmente dedicados a la diosa Tonantzin. Los indígenas venían de todas partes de lo que después sería México para pedir y dar gracias en lo que se conocía ya como "la fiesta de Tonantzin".( ¿Suena familiar?) Incluso, hoy en día muchas personas aun llaman Tonantzin a la virgen de Guadalupe.
No es difícil imaginar que si querían someter a los nativos a una nueva forma de doctrina había que echar mano de la mitología presente para sacar provecho. Un día un indígena llamado "Juan Diego" tuvo la visión de Tonantzin y la encomienda extraña de edificar una iglesia católica justo en ese monte llamado Tepeyac. 
-¿Raro, no? de pronto se aparece la diosa Tonantzin pidiendo cosas en favor de "los invasores españoles"

Los relatos de la aparición de Tonantzin en el Tepeyac, como muchas de las cosas del cristianismo, no comenzaron a ocurrir sino hasta 117 años más tarde. Convenientemente después de que la comprobación de la existencia del tal indígena Juan Diego fuera si quiera factible. Por si fuera poco existen similitudes impresionantes con la aparición de la virgen Santa María en las montañas de la sierra de Guadalupe en España por el año de 1322. Allá, también se le apareció en un peñasco a un pastor haciendo peticiones similares a las que le pedirían a Juan Diego en 1531.



Basílica de Guadalupe.
Hoy en día, los mexicanos aun adoran a la diosa Tonantzin. Y seamos completamente técnicos en la palabra "adoran". Los literalmente millones de guadalupanos que visitan a su virgencita literalmente no hacen distinción alguna entre ella y cualquier personalidad de la trinidad. O más aun, si hacen distinción, ya que la ponen muy por encima de la trinidad cada 12 de diciembre. Uno puede ver el andar de millones de personas, danzantes, enfermos, etc. Muchos cumpliendo sacrificios prometidos o a manera de intercambio por favores. Si eso no va en contra del primer mandamiento cristiano entonces no se que es. Es una forma de parte de la iglesia católica de hacerse de la vista gorda porque no pudieron contra una religión mucho más arraigada que ellos mismos. ¿Qué sería del catolicismo si el día de mañana Ratzinger prohibiera adorar a la virgen de Guadalupe?
Yo apostaría a que Tonantzin resurgiría de entre las cenizas como religión. Igual de absurda que todas.

La idiosincrásia mexicana aun necesita dioses sangrientos y sedientos de dolor y sufrimiento que los haga dignos de las migajas de bondad o simplemente ausencia de dolor. Y es muy común ver que los guadalupanos hagan sacrificios físicos, muy al estilo de los que debió de demandar Tonantzin antes de la conquista española. Hay gente que promete recibir latigazos si consiguen un nuevo empleo o que caminan varios kilómetros hincados amarrados a un automóvil con el freno puesto si se salva un familiar.( esto es literal mente cierto, no son exageraciones)

Pero seamos un poco críticos y vamos más allá del mito de la diosa Tonantzin o Virgen de Guadalupe. ¿Porqué los guadalupanos no ofrecen cosas realmente difíciles? Realmente tirar de un automóvil con el freno puesto es una hazaña de fuerza pero no es difícil en el sentido de que miles de personas lo comprueban año con año. Más aun, es algo completamente fútil pero si algo completamente digno de alardear. Cada guadalupano pareciera dedicar su esfuerzo real en hacer cosas superficialmente alardeables para poder presumir quién realmente quiere más a Tonantzin.
"¡Ja! ¿Tu te fuiste hincado hasta la basílica? ¡Yo me arrastré entre vidrios por 3 kilómetros!"

Sin embargo he aquí una verdadera lista de cosas más dificiles que caminar sobre vidrio por 3 kilómetros que podría hacer cualquier guadalupano como ofrendas:

  • Sacar una carrera de ingeniería química con muy buenas calificaciones.
  • Nunca más ofrecer o dar sobornos.
  • Organizarse en comunidades de vecinos en cooperativas para mantener la paz y el orden por micro sectores.
  • Obtener un doctorado o posgrado.
  • Pagarle la educación hasta la carrera a un niño de la calle.
  • Nunca más tirar basura en la calle y cuando uno vea basura hacer lo posible por moverla hasta el contenedor de basura más cercano.
  • Conseguir un mejor salario lícito 15% mejor cada año durante 10 años consecutivos.
  • Nunca más golpear a tu pareja y hacerle sentir que es la persona más increíble del planeta para ti.
  • Nunca más huir del país para buscar trabajo de ilegal y conseguir los 3 o 4 trabajos que se consiguen en E.U. pero aquí en México sin abandonar a su familia.
...Ahá. Poco a poco caminar hincado por 1Km comienza a sonar como razonable... Lo sabía.

Estimado guadalupano, tu madre resulta ser una sádica sanguinaria. ¿En serio esa es la mejor imagen que tienes de una madre? Acaso tu mamá te decía: Toma el rallador de queso y tállatelo en las rodillas con todas tus fuerzas por 1 hora y sólo así te compraré el auto de control remoto que me pides. O te decía: se que te sientes mal del estomago; si quieres que te de la medicina primero tienes que recibir 50 latigazos para que te dé un anti-ácido.
¿Qué hace tu virgen de Guadalupe con tus rodillas destrozadas, tus hijos insolados, tu espalda llagada?
Resulta ser esto otro perfecto caso de síndrome de Estocolmo.